miércoles, 22 de abril de 2015

#51 Día Del Libro: Cómo cambió mi manera de leer #brainfog

(El Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor se celebra el 23 de abril, 
a excepción de Gran Bretaña, que celebra el World Book Day el primer martes de marzo)
El Día de la Biblioteca se celebra el 24 de octubre
El Día de las Librerías, segundo viernes de noviembre)

*Actualizado 07-11-2016: #libreriascomoencasa*

De cómo tuve que aprender a disfrutar de otra manera lo que siempre amé, sin apreciar lo que supone devorar un libro tras otro sin esfuerzo alguno, hasta que ya no pude. 


Mi madre dice que de pequeña cogía los cuentos y los "leía", inventándome las historias con los dibujos que en ellos aparecían.
Lo primero que escribí fue El Osito Volador (una especie de cómic de una hoja, uniendo así lo que serían dos de mis actividades favoritas - escribir y dibujar).
En mi casa gusta leer y nos lo inculcaron desde niñas, con acceso a cuentos y libros. En nuestro primer colegio también teníamos un tiempo para ir a la biblioteca y escoger algo para descubrir allí mismo (recuerdo los de Cecilia y las aventuras de Los Cinco). Una de las historias que me marcaron fue "Soñado Mar", supongo que porque entonces no concebía que alguien nunca lo hubiese visto.
Pronto empecé a pedir libros y a desarrollar mi propio gusto. Amaba la poesía y no tardé en conocer los libro-aventura, esos que te dan varias opciones al final de la página y según tu decisión, vas a otro punto del volumen y así tienes diferentes lecturas cada vez que lo inicias. Otros tenían además una ficha y se jugaba con un dado, lo que añadía más emoción porque no cabía esperar siempre finales felices.
Leía novelas de películas como Willow, Los Intocables, La Princesa Prometida, La Ley de la Calle, Entrevista con el Vampiro... y de fantasía e históricas.
Me aficioné a Tolkien, Stephen King, Allende, Coehlo... y obras que no necesariamente tenían que ser best-sellers. Llegaban a mí por alguna razón y era motivo suficiente para leerlos.
Adoraba las ferias del libro (tengo la impresión que antes eran mejores o es que las veía con otros ojos). Y los primeros números de colecciones o las ofertas en grandes superficies eran también buenas oportunidades de ir llenando la estantería a buen precio.
Por supuesto también se ha dado siempre el intercambio, con ese pellizquito en el estómago pensando en cómo te lo devolverán (en el mejor de los casos).
Era tan "malota" que escondía ejemplares entre los apuntes del instituto para leerlos mientras "estudiaba" por la noche.
Mi madre me regañaba por teléfono porque en la universidad, en los descansos de estudio, leía  por ocio así que no descansaba los ojos. Pero es que realmente me ayudaba a desconectar, me llevaban a otro mundo.
Había temporadas (si no era época de exámenes) que llevaba alguno en la mochila para esos tiempos muertos en los que no había clase de manera inesperada. Me iba a algún parque cercano y así echaba el rato. Creo que eso era una parte buena de que no hubiesen smartphones con conexión a internet entonces.


Eso ha cambiado. Como tantas otras cosas. Y me ha costado aceptar la situación y remediarlo no hace tanto.
Era un libro que me estaba gustando muchísimo, pero no avanzaba. Leía y al día siguiente tenía que irme varias páginas atrás para recordar y todo me era nuevo. Me desesperaba y era una historia que quería disfrutar, como siempre había hecho, y no simplemente pasar y pasar hojas.
Llegó un momento en que leía y al no recordar, lo dejaba parado por meses. Y así me llevó dos o tres años, ni siquiera estoy segura de eso. Estuve a punto de abandonar.
Tenía esperando los dos siguientes tomos (es una trilogía). ¿Me iban a llevar toda la vida?
Además me avergonzaba hablar con otra gente que hacía referencia a obras, cuando yo decía que tenía muchas ganas de tomar esa lectura de la que hablaban y no sabía cómo justificarme por planearlo años vista.
Supongo que en algún momento tomas consciencia. Es mejor saborear algo a sorbitos que negarte el vaso entero.
Así que empecé con lo que podía. Había noches que leía cuatro páginas y al día siguiente tenía que recordar las dos anteriores. Otros días que solo daba para dos. Pero poco a poco terminé aquel libro que me llevó años. Y me animé a tomar el siguiente. Y así lo hice, de a poquito, en seis o siete meses.
Estaba muy orgullosa de mi misma. No quería comparar con el ritmo de antes. Simplemente leer.
Antes de adentrarme en la tercera parte, opté por algo más ligero. Un libro que me habían regalado por mi cumple. Y me fue mucho más fácil.
Me di cuenta entonces que también el tipo de lectura que me gusta es complicado de por sí, aunque no lo había valorado nunca de ese modo. Suelen ser libros de más de 500 páginas, con vocabulario complicado y muchos personajes, lugares y tramas.
Este sin embargo era pequeño y tenía palabras y frases sencillas, muy fácil de seguir.
Tal vez era hora de replantearme las cosas y aficionarme a lecturas más simples.
¿Pero cómo dejar de lado espadas, castillos, dragones, conjuras, honor y otras tantas cosas que adoro?
Ésta sí fue una decisión consciente.
Llevaba mucho tiempo queriendo leer Canción de Hielo y Fuego. Juego de Tronos me estaba fascinando (pues reconozco que las películas y series de este tipo suelen contar grandes historias pero con poco presupuesto y escaso talento, por lo que salvo excepciones suelen ser malas). Ver una superproducción como ésta era un sueño y quería saber de primera mano qué había escrito George R. R Martin.
A poco que conozcáis la saga sabréis que hay varias casas nobles luchando por el poder, con muchos personajes y sus relaciones cambiantes, que se van desplazando por toda la geografía creada por el autor.
¿Cómo me atrevo a empezar el primero de (esperemos) 6 libros grandes con estos problemas de concentración y memoria?
Es más, ¿cómo me entero de lo que veo en los capítulos? ¿Y qué va a pasar cuando las tramas de serie y libros diverjan?
Pues si algo he aprendido leyendo es ¡estrategia! Y finalmente tengo la mía.
Hace mucho tiempo que al teminar el capítulo busco por internet reviews* que cuenten y expliquen lo que ha pasado. Me he visto más de una vez exclamando "ahhh, ahora entiendo". Porque obviamente se me escapan cosas o nombran personajes y tengo que irme a Google para ponerles rostro (lo que es peligroso porque me he tragado spoilers** como polvorones enteros sin agua).
Y ahora con el libro, tres cuartos de lo mismo. Si con la otra saga me salvó ir leyendo y hacerme un árbol genealógico apuntándome las relaciones entre los personajes, aquí Google una vez más me salva el culo.
Avanzo poco. Pero ya no me importa. Lo que sea lo disfruto.
Ahora lo único que me planteo es que haré cuando lo acabe. Si tomaré el segundo o acabaré la trilogia pendiente.
Ya veremos. De momento solo quiero vivir lo que tengo entre manos.

Dato curioso: Se hizo trampillas para elegir el día 23 de abril como "Día Internacional del Libro". El motivo dado es que coinciden el fallecimiento de Miguel de Cervantes, William Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega (Gómez Suárez de Figueroa, sobrino-nieto del poeta renacentista español Garcilarso de la Vega) en la misma fecha del 1616.
Pero realmente no fue así: Cervantes falleció el 22 de abril y fue enterrado el 23. Shakespeare murió el 23 del calendario juliano, que correspondería al 3 de mayo del gregoriano)
Les guardamos el secretillo ¿no?

*review: evaluación crítica de un libro, película, concierto... lo que sería una reseña, crónica o crítica.
**spoiler: que te chafen la película, serie o libro de turno. Cuando alguien describe o enseña una parte importante de la historia sin que haya sido publicado o aún no lo hayas visto. Twitter para estas cosas es terrible.

Actualización 07-11-2016: (CERRADA) Campaña del 7 al 11 de noviembre: Puedes participar en Twitter recomendando librerías con la etiqueta #libreriascomoencasa y entrar en un sorteo por el Día de las Librerías (segundo viernes de noviembre). Bases aqui. Además el mismo 11 de noviembre las librerías estarán abiertas hasta las 22 horas, con descuentos del 5% y actividades.
La verdad es que se podían haber estirado un poco más con el importe del premio (100 euros para comprar libros y descuento (5%) ya que solo hay un ganador y se hace publicidad gratuita a las librerías, pero menos da una piedra y es una oportunidad de conocer y darse un paseito por ellas.

Libros mencionados en otros posts:
#15 El Increíble Viaje del Faquir Que Se Quedó Atrapado En Un Armario De Ikea (Romain Puértolas)
#29 La Melancólica Muerte del Chico Ostra (Tim Burton)
#149-Tómatelo con karma... y humor

Tema relacionado:
#239 La sirena a la que se le mojaron los libros (leer con #brainfog)

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12 comentarios :

  1. Veo que compartimos la misma afición. Entiendo que debe ser frustrante pasar de "rata" de biblioteca a "pato mareado";) Yo llevo más de un año con el mismo libro, pero lo mío no tiene disculpa. Es que me propuse leer una novela en alemán y cada tres palabras tengo que buscar en el diccionario, así que aunque no tenga nada que ver con tu caso entiendo un poco esa frustración y lo que es avanzar sin enterarse de nada. Lo bueno es que has conseguido irte adaptando y volver a disfrutar de lo que tanto te gusta; al final se trata de eso ¿no? Un beso

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    1. Sí, creo que sí :) Al final, vamos encontrando nuestra propia manera de hacer las cosas.
      Igual ahora cuando me digan que si todavía estoy con ese libro diré "es que me lo estoy leyendo en alemán" :P
      ¡Ánimo con el idioma, que tienes mucho mérito!

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  2. Perdón, quise decir "ratón de biblioteca" no "rata" uuuppps!

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  3. Como te entiendo. Yo devoraba libros, sagas y lo que hiciera falta. Mi madre me perseguía porque en cuanto se daba la vuelta yo ya estaba delante de un libro.

    Sigo leyendo, y mucho. Pero yo que leía toda la noche debajo de las sábanas ya no puedo leer después de media tarde, me duelen los ojos y no consigo concentrarme.
    Tengo que hacer resúmenes de las sagas largas que gusta leer para seguirlas.
    Leo mas para atrás, para acordarme, que para adelante.

    En cualquier caso, y aunque el día del libro tenga trampa, me gusta leer, merece siempre la pena leer. Y niña, Canción de hielo y fuego la merece, y la serie es ( de momento) muy fiel a los libros. A leerlos!!
    Un beso peque, Cleo

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    1. Madres que regañaban por leer mucho, ¡me suena!
      El caso es encontrar truquillos para no dejarlo, como yo hice abrumada. Y si tenemos que leer para atrás, pues leemos el doble que el resto de la gente - mira, y yo diciendo que leo poco ;)
      Ay gracias, porque no hago más que leer a "expertos" enfadados porque serie y libros no tienen nada que ver. Creo que así (viendo la serie y leyendo después) voy a poder disfrutar las dos cosas, sin compararlas.
      ¡Besos!

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  4. Yo leía muchísimo antes de ser diagnóticada de Lupus, y empezar con el tratamiento, la medicación ha disminuido mucho mi capacidad de concentración, no sé voy leyendo a trompicones y sin enterarme, como que mis ojos van más deprisa que mi cerebro... no le dá tiempo a procesar... Y al final me resulta desesperante tener que leerme una frase 3 veces para enterarme de lo que estoy leyendo...
    Pero me he propuesto volver a la lectura, aunque leo mucho de medicina (mi gran pasión), y vuestros blogs, poquitos, pero bien seleccionados!! ;)
    Esta tarde voy a regalarme un libro, que mezcla humor y farmacología, ya sabes cuál es... ;) A ver si con este, para empezar voy retomando las buenas costumbres!!

    Un abrazo!!

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    1. Yo también digo que leo poco pero tengo que añadir lo que ojeo por internet así que cuando sumas, todo cuenta.
      Ya comentarás qué tal, porque tiene muy buena pinta :)
      Un libro así puede ayudar a retomar el hábito de la lectura porque son como historias cortas; así que es más fácil sin que haya una trama que seguir.
      ¡Besos!

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  5. Vaya vaya...otra que ha crecido con Los Cinco. Para mi Enid Blyton fue como una segunda madre, todavía me acuerdo las caras de don Norberto, el bibliotecario de mi pueblo entonces, cuando llegué a llevarme ¡ un libro al día !. La vida me ha llevado por lugares y épocas en las que tuve que prescindir de la lectura pero siempre ha estado ahí y la visión de mi estantería es bastante reveladora, no solo la de mi casa sino las que todavía quedan en casa de mi madre. Lo doloroso han sido estos tres últimos años donde mi neuritis hacía bailar las palabras impresas, pero ahora está calmadita por lo que poco a poco recomienzo, y lo he hecho con la relectura de uno de los libros heredados de mi padre: "Tamburas" de Karlheinz Grosser. Este libro es muy especial ya que fue una luz en mi vida y muy probablemente no sería lo que soy si no se hubiese cruzado en mi camino.

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    1. Esas lecturas que nos transforman...
      Cuando adoras leer es difícil apartarse de ellos por motivos "impuestos", así que seguro que lo vas a disfrutar por todo lo que significa ese libro además.

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Imagen diccionario: Dani Torrent