miércoles, 1 de abril de 2015

#42 Hago las maletas y me voy (cuando haya descansado)

*Revisado 02-04-2017*

Siempre me ha gustado viajar y conocer sitios, aunque fuera a la otra punta de la provincia. No hace falta ir muy lejos para disfrutar de un cambio de aires. Ni planificar demasiado.
Escapadas de un día en coche, en el que conoces algo que está cerca y ni sabías las maravillas que había por allí.
O pillar un tren y dormir en el piso de una amiga para pasar unos días en la ciudad con ella.
Visitar a mi hermana cuando ya formó su familia en otro lugar.
O coger la autovía para estar todos en casa de mis padres, con los sobrinos pululando por ahí como locos.
Alguna que otra escapadilla con noches en hostal u hotel bien situado y asequible.
Contadas salidas internacionales en avión pero realmente inolvidables.
Y sobretodo mucha bolsa de viaje y autocar en mi época de estudiante, al estar mi facultad a unos cuántos kilómetros de casa.
Por unas cosas o por otras, he hecho mucha mochila, macuto o maleta. Y al principio me llevaba un par de días y siempre me dejaba algo. Pero luego se volvió como cocinar de diario, que echas ingredientes sin pensarlo.
Más tarde cambió algo la cosa por esa fibromialgia sin diagnosticar y la sacroileitis. Aunque lo único que me condicionaba realmente en este punto era el peso de los bultos por el dolor. Así que me hice una artista en optimizar el espacio y lo que llevaba. Lo justo pero sin que me faltara de nada.
Años más tarde, mi forma de hacer maletas se ha adaptado completamente a mi condición.
Y es que tú te vas de vacaciones. Pero tus enfermedades no se quedan en casa: Viajas y ellas se van contigo.
Y eso cuando tienes la suerte de poder viajar. Porque cada vez pasa con menos frecuencia y con más problemas por la fatiga, los rayos UVA y otros temas, que te dejan con los planes por el suelo


Tampoco es que os vaya a descubrir la pólvora, vamos.
Ahora sí que tengo que planificar. Y mucho. No puedo pillar tres cosas y a la aventura en cualquier momento. Teniendo en cuenta cómo esté (por no defraudar reconozco que he viajado en condiciones de salud en las que no debí hacerlo), el mes que sea (antes salía con el buen tiempo, que tenía menos dolor; pero ahora no puedo olvidar la radiación), las citas médicas (ineludibles y frecuentes), que tengo que descansar antes y después del viaje (con brote al 99% garantizado al regreso), y los planes que haya (por ejemplo, ya tengo horas limitadas en coche aunque no conduzca yo o andar "mucho" para visitar sitios)...  hay que pensarlo bien.
Organizarme para hacer la maleta depende mucho de cómo me encuentre. Y lo que necesite según la estación del año, que va más allá de la ropa de temporada.
Hay veces (la mayoría), que la hago en dos o tres días, cuando tiempo atrás la hacía un rato antes de salir. Pero como en todo, hay que adaptarse.
No es raro hacerse una lista con lo que hay que llevar para no olvidar nada. No le voy a echar la culpa al brainfog ni mucho menos.
Pero es cierto que antes no las necesitaba porque organizaba equipaje con mucha frecuencia y lo hacía muy automatizado. Ahora es muy de tanto en tanto, y hay cosas con las que no puedo acogerme a lo que decía mi abuelo "y si nos olvidamos algo se compra allí, que no vamos a un desierto". Tengo que echarlas sí o sí.
Antes de empezar, hago una lista. Y según voy guardando cosas, voy acordándome de otras. Las apunto enseguida porque lo más probable es que no lo pueda meter todo de una (caigo en bucle, según cojo me acuerdo de más); y entonces sí que no lo recordaré luego, sobretodo porque algunas no puedes cogerlas hasta última hora.
Luego está el tema de llevar la medicación. Que sería un pelín más fácil si al menos la tarjeta electrónica sirviera en todo el territorio español. Y echa también el saquito de calor para los dolores (sobretodo en invierno), los fotoprotectores, el termómetro...
Actualización 02-04-2016: Ahora uso Evernote y tengo una lista fija donde clickar lo que hecho.
Las últimas veces, y basándome en la experiencia, estoy empezando a ser realista con otro tema.


Siempre pienso en cuánto voy a estar fuera y echo varias prendas que puedo combinar entre sí para ir diferente cada día, sin llevar mucho. Después cuando vuelvo si echo cuentas, he salido un par de veces si la cosa ha ido bien. Y el resto lo he pasado en casa. Por poca ropa que eche, más me sobra sin habérmela puesto (porque ha hecho frío y he repetido el jersey que más abrigaba, porque me he hinchado y no me gustaba cómo quedaba algo que traía y he repetido otra cosa que me quedaba mejor...).
Por no hablar ya de los cambios de peso durante la misma estancia fuera o mi termostato interno roto... Hay que pensar en demasiadas cosas.
Además tengo que ser práctica a la hora de transportar bultos. Así que a veces echo ropa para llevar solo un par de zapatos y un bolso que vaya con todo, ya sea de diario o para salir (será por eso que suelo tener la sensación de no ir bien, no sé).
No hay que olvidar tampoco todos los accesorios de la tecnología que llevo. Que aunque no es mucha, hay que echar cargadores, auriculares... es una lata llevar el portátil. Pero teniendo en cuenta el tiempo que paso en casa mientras los demás están por ahí, tengo que asegurarme entretenimiento aunque en el momento en el que voy cargada me arrepienta mucho. Luego lo agradezco con creces.
Una cosa de la que no tengo que preocuparme ya (y la echo mucho en falta) es la cesta con la toalla de la playa y los bikinis. No más escapadas de un día a Tarifa tampoco.
Al contrario, hasta en verano tengo que pensar en abrigo por la humedad o el aire acondicionado (por no hablar de la ropa que me cubra de los rayos UVA a pesar del calor).
Odio hacer maletas. Pero sigo soñando con viajar aunque la fatiga me deje muchas veces en casa. Y muchas más de las que quisiera, con los pies en la tierra.

Imagen: Maleta reciclada (en búho) por Naira Arrieta.
Imagen: "Todas Las Superadas" de Maitena.
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4 comentarios :

  1. Hola y buen fin de semana extra large: escribí algo bien largo sobre viajes y maletas, pero olvidé algo y no quedó nada...Lo siento mucho, pero resumo con el problema del peso extra. Mi gran papelón subiendo al Ave Madrid-Valencia cuando sentí que tenía 100 año9s, una pareja me explica como destrabar las rueditas de la maleta ya que yo iba para un lado, la maleta para otro y la pobre gente que debía ubicar sus asiento me miraba como diciendo: demasiado joven para no manejar una maleta, o es muy anciana y parece joven? Pero si puedo viajo, hago los 12.000 kilómetros y nada me detiene porque vivo cansada a pesar de las medicaciones y los buenos neurólogos. Siento que es tan poco el tiempo, que quiero hacerlo todo que ha de ser 1/5 de lo que va a poder hacer el resto. Un abrazo! Bella

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    1. Siento que se te haya borrado el comentario. Da mucha rabia después del esfuerzo. Así que agradezco mucho que hayas vuelto a escribir :)
      Somos abuelitas jóvenes.
      Enhorabuena por hacer tus viajes a pesar de todo. Yo también tengo esa sensación de que se me escapa el tiempo. Pero viajo poco pq no tiene sentido pasar unas vacaciones en la cama de un hotel en vez de en el sofá de casa. Así que son muy contadas las ocasiones que puedo hacer algo.

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  2. ¡Que recuerdos de cuando viajaba mucho!, siempre me gustaba mucho hacer la maleta.
    Ahora tengo que llevar más cosas, medicinas, más ropa de abrigo, más cosas para leer porque estoy más tiempo "encerrada"; pero también menos ropa para salir ;)
    Pero hacer la maleta significa ir de viaje, aunque sea cerca; y aunque ahora los viajes me cansen mucho, me siguen encantando :)
    Me gustó leer tu experiencia con las maletas :)

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    1. Viajar es una de las mejores actividades aunque sea ahí al lado. Como poco cambias de aires, sales de la rutina y si tienes las oportunidad de salir y conocer cosas nuevas mejor que mejor :)

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Imagen diccionario: Dani Torrent