#66 Cuento: El lobo y la mariposa (por @viviEMdo)

En unos días en los que me siento de nuevo en manos del lobo, he recibido un correo que me ha alegrado tremendamente el día. Algo que suena un poco raro cuando terminas leyéndolo entre lágrimas y una sonrisa enorme. Pero que te dediquen un cuento a ti y a todos los lupies no es algo que pase todos los días: "un cuentecito basado en el lupus y la ayuda que nos aportamos los unos a los otros en redes sociales".

¡Gracias Paula ! Cada día más contenta de compartir la vida en la comunidad de vecinos.

El Lobo y La Mariposa

"Érase una vez, en un bosque no muy lejano, vivía una bella mariposa.
La hermosura de sus brillantes alas embaucaba a todo animal que con ella se cruzaba por el bosque, y los brillantes destellos que emitía con su elegante y armónico aletear le impedían pasar desapercibida. Topó la mala suerte el día que un malvado lobo la vio mientras ella se entretenía con lo que más le gustaba, disfrutar de las flores; su aroma, su sabor y, sobre todo, los vistosos colores que el sol las hacía lucir.
Inevitablemente, se enamoró de ella. Trató de conquistarla de todas las maneras posibles, insistía, paseaba delante de ella, aullaba; pero ella prefería disfrutar de las flores. 
Llegó el día en el que el lobo, totalmente desesperado y cegado de amor, secuestró a la mariposa. "Sólo te podré disfrutar yo", decía mientras se llevaba a su cueva al precioso animal, que ponía resistencia inútilmente.
Pasaron días y días, la mariposa se desesperaba, se agobiaba, sufría. Se cansaba. Eran pocas las veces que el lobo dejaba de contemplarla cual estúpido que era, era cuando ella aprovechaba para acercarse a la puerta de la cueva y ver los rayos de sol coloreando las flores, había pasado tanto tiempo sin que estos tocasen sus debilitadas alas que le llegaban a quemar cuando la acariciaban. Los echaba de menos, claro, pero seguía siendo capaz de apreciar la belleza del mundo pese a las limitaciones impuestas.
Un día, la mariposa vio un destello a través de la puerta de la cueva, reconocía aquel brillo de haberlo visto en su reflejo en el agua de la laguna del bosque, pero "no soy yo" pensaba para sí misma, ¡es una de las mías, es otra mariposa! Como ella también era capaz de emitir destellos, consiguieron  establecer un código para comunicarse. Sabían que si aparecían muchos brillos en poco tiempo, era señal de que la otra estaba cargada de energía y conseguía batir sus alas de manera rápida, por contra, otras veces la señal luminosa era algo más duradera, la otra estaba cansada.
Estaban solas, pero sentían que se tenían la una a la otra, el simple hecho de ver múltiples destellos en un día de lento aletear daba fuerza a sus alas.
Con el tiempo, acabaron dándose cuenta de que ambas habían sido secuestradas por caprichosos lobos, ambas se dan fuerzas y paciencia en la espera hasta que llegue el día que alguien las libere de sus raptores."

El blog de @viviEMdo ha arrancado recientemente para acercarnos a sus vivencias con la Esclerosis Mútliple: ViviEMdo
Ilustración: Por Adolfo Serra, del libro Caperucita Roja. Narval Editores. Madrid. 2011

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7 comentarios :

  1. Precioso Paula!!!! Un besote.😘 y mucho ánimo para seguir con esto. Tu vales muuuuuuuuuucho.

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    1. Los emojis no se ven en el blog pero os lo digo yo: es un besote :)

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  2. Me encanta!! Es muy bonito. Y sobretodo me gusta la conexión y apoyo que hay entre muchos bloggers! La unión hace la fuerza! :)

    Un abrazo!

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  3. Muy bonito cuento y me encanta la colaboración interblogs e interenfermedades :)
    Un beso a ambas, Cleo

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  4. Con un nudo en la garganta, muevo mis alas desde mi cueva <3

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Imagen diccionario: Dani Torrent