#176 (II) Psicología positiva: Un polo de la pila


Empiezo recordando como en (I) Resilencia y otras palabras que acaban vacías, que esto no es un canto a la negatividad, el pesimismo, a la desesperanza ni nada parecido.
Es solo puntualizar un par de cosas (con MI visión de las cosas).
La Psiquiatría se encarga principalmente de la patología (y eso no hay que tomarlo como algo negativo. Me refiero a acudir a consulta. Los médicos se encargan de la patología, sea mental o física - aunque también deben promocionar la salud). La Psicología, sin embargo, no abarca solo la patología (trabajándola como lo haría un fisio con la física, por ejemplo) sino que se hace cargo además de ámbitos que no tienen nada que ver con lo patológico como puede ser organizaciones en el trabajo, el deporte, técnicas de estudio, etc... y por supuesto, prevención (aunque en este país es difícil abordar el aspecto psicológico hasta que el problema está más que sobrepasado).
Lo digo para situar en todo esto la Psicología Positiva, que en principio estudia las bases del bienestar psicológico y la felicidad así como las fortalezas y virtudes del ser humano.
En sí misma me parece un área interesante (y necesaria) pero en extremo o mal entendida puede ser contraproducente (desde mi punto de vista).

Todo va a salir bien. O puede que no.

Y es que me preocupa qué hay detrás de tanto coach y coaching (entrenador/entrenamiento), de tanto gurú de la felicidad (especialmente con el número de psicólogos colegiados en paro), dejando al margen todo el negocio que hay detrás de poner una frase de buen rollo hasta en las berlinas.
(Y conste que soy la primera a la que le gustan la cosas del Señor Maravilloso pero es que mires a donde mires hay mensajes por todos lados).

No se puede entender nuestra existencia sin las cosas buenas y las cosas malas del día a día.
La enfermedad y la muerte son parte de la vida. Pero ni podemos ignorar lo "feo" que nos rodea ni tampoco "patologizar" ni medicalizar cada experiencia por la que pasamos (desde volver de las vacaciones (bendito tú que tienes trabajo. Si solo piensas en vacaciones es que tu problema es otro) hasta el proceso de envejecimiento). Y ese es un post que tengo pendiente desde hace mucho. Pero llegará.
Hay una baja tolerancia a las emociones negativas. Y (en general) no queremos trabajarlo con el psicólogo o entender que hay que pasarlo. Lo queremos fuera y lo queremos ya.
Porque eso supone trabajo, supone esfuerzo, supone constancia, supone tiempo. Y ay amijos, cómo nos han vendido la moto con la inmediatez y la cultura del "a un click" de todo.
Vemos una charla motivacional en Youtube, acumulamos libros de autoayuda (y ya ni eso, artículos "cómo conseguir X en 5-8-10 pasos"), compartimos mil mensajes supermegapositivos, y ya tenemos la sensación de hacer algo.
Y en ese querer las cosas al instante, se banalizan los tratamientos psiquiátricos y psicológicos. No se entiende por qué un psiquiatra tiene que hacer varias modificaciones hasta ajustar la medicación para ti. No se entiende por qué hay un periodo de mantenimiento. Ni por qué hay que retirarla poco a poco. Oye ¡que al final se pasa uno un montón de tiempo tomando pastillas!
Pero es que a la que nos vemos en la misma situación volvemos porque no tenemos herramientas ni estrategias para afrontarlo. Y vuelta a la pastillita.
Unas cosas requieren la intervención de un psiquiatra, otras las de un psicólogo y otras, de ambos.
Y eso es lo que tenemos que aprender. Qué forma parte de los baches y palos de la vida. Pero sobretodo cuándo hay que pedir ayuda y a quien.


Si no toleramos lo negativo y la frustración, y hay una corriente positiva que nos "obliga" a ser felices todo el rato ¿qué nos queda? ¿No se nos permite caer?
Veo cómo ahora no se da el tiempo necesario ni para vivir el duelo de la pérdida de un ser querido. Hay que superarlo cuanto antes ¿no podemos llorar a nuestros muertos?
Lo mismo pasa con la enfermedad. Tras el diagnóstico hay un tiempo de adaptación y cada cierto tiempo un reajuste. Porque muchas de nuestras enfermedades no son estáticas. Cambian. Y eso nos trastoca hasta que nos volvemos a recolocar.

Nota: Odio que a los antidepresivos les llamen las pastillas de la felicidad. Quien los haya tenido que tomar sabe cómo atontan, cómo aplanan pero también cómo ayudan a salir de lo más hondo, hasta que se puede remontar. Son una "muleta". Pero desde luego no son setas para estar happy.

Nada más que añadir, señoría

¿Sabemos lo que es la inteligencia emocional? ¿Lo habremos entendido mal?
Hay que gestionar las emociones como se gestiona el dinero. Ni es bueno ahorrar todo lo que tienes ni tampoco gastarlo todo. Hay quien con poco se maneja muy bien y quien gasta a manos llenas y por más que tenga siempre le falta. Hay pues que encontrar el equilibrio, según el momento y las necesidades.
Lo que parece una frase motivadora para cualquier situación como "No lo intentes, hazlo" (y similares) no puede decirse a alguien con una Depresión Mayor, que solo puede frustrarle y hacerle sentir peor. Tras esa lucha interna para levantarse de la cama durante horas, volvió a echarse la sábana por encima tras un pequeño gesto por salir. No lo hizo. Aunque de verdad lo intentó. Y a eso no se le puede quitar valor.
Aplicar a tu vida el comodín del público sin más, puede significar un empeoramiento o exacerbación de tu enfermedad (yo como no lo piense y me organice, tirarme a la piscina significa un brote seguro). Pero lo peor es cuando se te reprocha no hacerlo. ¿Si yo lo hago por qué tu no?
No sirve la aspirina para todos. No sirve para cualquier tipo de dolor, no la puede tomar cualquier paciente y desde luego, si le das aspirina a alguien con diabetes poco le va a regular el azúcar. 
Tampoco sirve de nada repetir frases como un mantra si no las crees, cuando tus actos cotidianos muestran todo lo contrario.
Llegado a este término, no creáis que voy a hacer una lista de mis seguidores y contactos de quién es resiliente y quien no, quien es feliz y quien dice serlo. Podéis respirar tranquilos. Eso es cosa de cada cual.
Es solo que la resiliencia me parece más la excepción que la norma. Y la felicidad viene en momentos. Ni es un continuo ni una línea ascendente.

Como decía en Que los momentos duros no te hagan olvidar que...:
"Está bien tener días de bajón y épocas malas. Esperar que la vida sea maravillosa todo el tiempo es querer nadar en un océano donde las olas solo suben y nunca bajan.
Sin embargo, cuando reconoces que las subidas y las bajadas de las olas son parte del mismo océano, eres capaz de estar en paz con la realidad de estos altibajos. Se hace evidente que las subidas de la vida requieren sus bajadas.
La vida no es perfecta pero definitivamente es buena".

Os dejo algunas lecturas interesantes:
Depresión: Los mitos sobre los antidepresivos que los medios de comunicación se están encargando de desterrar Habla de la baja tolerancia a las emociones negativas y el papel del psicólogo para reducir medicación

Ilustración: Por Matt Lyon.
Ilustración: Por Alfonso Casas.

Si te gustó, +1. Si socializas, comparte. Si tienes algo que decir, ¡comenta!
(Si tienes problemas para comentar desde dispositivo móvil, prueba a entrar desde G+)


10 comentarios :

  1. Es inevitable, tarde o temprano el negocio y el marketing entran a formar parte de todo. Y con la cultura de lo inmediato y la baja tolerancia a la frustración de la sociedad actual, era de esperar que entraran con fuerza en el mundo de la psicología. A la medicina le ha tocado lidiar con la homeopatía y a la psicología con los gurus de la autoayuda y el coaching.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Siempre habrá público y mercado para ello, y ahora el terreno está abonado (entre lo que has explicado, crisis, recortes,...). Luego oyes que la terapia no le sirvió de nada o negligencias de las que nadie se responsabiliza, con unos costes altos más allá del dinero.

      Eliminar
  2. Yo soy de las personas positivas, con sueños y la mirada puesta en el cielo pero con los pies en la tierra.
    Creo que es muy importante la actitud en las personas, enfermas o no. Pero hay que ser también realista de lo que hay, tu actitud puede hacer que lleves mejor tu enfermedad pero no te va a curar.
    Y ahora vamos a los negocios montados con este tema... Hace unos días, y tú lo viste tuve una movida del quince por una charla sobre el lupus y la historia de una sanación. ¿Quién lo organizaba? Un centro de terapias alternativas, y lo peor de todo que el que contaba la historia de sanación era un enfermo de lupus con un cargo importante dentro de una asociación.
    Me encontré con muchos detractores por esta denuncia, entre los que algunos decían que esa persona era una persona muy optimista y eso al parecer había hecho que mejorara en su enfermedad hasta el punto de "curarse", osea era un lúpico pero que estaba en remisión y asintomático (o eso decían)... Te aseguro que si esa persona o cualquier otro paciente está en remisión (que no curado ni sanado) no es por ser optimista, sino porque hay un médico y un tratamiento detrás.
    En fin, hay que tener una buena actitud pero está claro que la vida no es bella. Ni para enfermos, ni para sanos.
    Un besazo!! <3
    (Siento el rollazo que he pegado, pero es que me lo has dejado a webs!) XDDD

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es que da para post y responderte con otro (o para un libro, no sé), aunque sin debate porque estamos de acuerdo jaja.
      Ya he dicho que las asociaciones deberían ser tan rigurosas como un colegio de médicos porque son referencia para pacientes, especialmente los recién diagnosticados.
      La actitud es (muy) importante pero no cura-sana. Y hay gente que no me creo, especialmente quien culpa a otro enfermo por no "querer curarse". Y bueno jugar a la confusión entre remisión y curación en una enfermedad como el lupus ya...
      Solo discrepo en lo último. "La vida es linda. Lo malo es que muchos confunden lindo con fácil" (Quino)

      Eliminar
  3. El primer psicólogo que me vio me dijo que yo tenía resiliencia y era la primera vez que lo escuchaba, me gustó el concepto y creo que si lo entendemos como que cada vez que te caes te levantas y con la lección aprendida, puedo aplicármelo a muchas situaciones de mi vida. Es imposible que todo vaya bien siempre ¿cómo vamos a valorar lo que de verdad es bueno si no sabemos lo que es no tenerlo? Cada persona tiene una historia y un camino propio que la hace como es, y en eso consiste la riqueza de la diferencia. Yo voy a mi psicóloga todas las semanas y no me considero una persona débil, es una manera de prevenir que mi equilibrio emocional se vaya al traste y darme herramientas para gestionarme. Creo que me hace mucho bien y también las pastillas que me ayudan a no caerme. Y repito, no por ello soy débil! solo soy realista y pido ayuda cuando la necesito, cosa que mucha gente ni se atreve. Si lo haces para un resfriado, ¿por qué no cuando tienes problemas en tu vida o con tus sentimientos, fobias, etc.?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Exacto, la vida son luces y sombras y no se entienden las unas sin las otras.
      Muy buena aportación. ES una reflexión que deberíamos hacer.

      Eliminar
  4. Ay madre, es que cada vez que te leo es como ver un listado de mis pensamientos uno por uno y admiro sobre todo la elegancia de tus post frente al holocausto nuclear que haría yo de ellos. Estamos en lo de siempre: con el buenrollismo envolvente hay que huir de las emociones negativas a toda costa. Lo primero y principal es que la situación médica no atiende a razones mundanas, le da igual que te nazca un sobrino a que se muera el abuelo, si te metes en el agujero tendrán que venir a sacarte, aunque te toque un euromillón. Lo segundo es que si quieres evitar las emociones negativas tendrías que vivir en una clausura total, lo que adicionalmente te privaría de las emociones positivas, mira tu que bien. En un mundo convencido de ser un jardín de rosas mientras la mitad de su población se degüella a placer no se puede pretender alcanzar la iluminación a toda costa. Los coscorrones son inevitables, si te cuesta bajarte el chichón hay ciencia que te puede ayudar aunque eso te suponga algunos costes no solo económicos. Siempre viene bien que alguien te muestre algunas señales en tu camino pero no permitas que lo haga un cualquiera.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eso es. Tengo la sensación de que hay que pintar la fachada sin tratar las humedades y el moho acaba saliendo otra vez. Pero ahí tienes otro bote de colamina para que el vecino no vaya a ver lo negro, mientras pinta su ventana sobre el óxido.

      Eliminar
  5. Me ha gustado mucho :)
    Ayer estuve en una charla sobre el proceso de adaptación después de un diagnóstico de esclerosis múltiple; la psicóloga que la daba hablaba más o menos de lo mismo. A veces hay que recrearse un poco en nuestro dolor, para aprender a asumirlo y seguir adelante, pero aprender a bregar con las emociones negativas y no esperar de nosotros mismos estar siempre felices y positivos. A veces no se puede. Y las pastillas de la felicidad, en mi experiencia, no son precisamente "de la felicidad".
    Sigo protestando por la falta de psicólogos en hospitales, colegios ... que nos enseñen a canalizar las emociones y a aprender que no todo es guay, que hay que interiorizar y acoger el dolor para seguir viviendo.
    Un abrazo gordote chiquilla, Cleo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es un paso que no nos podemos saltar. Cuando no vivimos el dolor, la ira... en su momento, salen más tarde cuando menos lo esperas ("¡cómo se ha puesto por una tontería!").
      Por un lado hay pocos psicólogos en comparación con Europa y el número de parados es enorme porque con la crisis se ha apostado por lo "que se ve".
      Muy necesarios en las áreas que mencionas. ¡Un besazo!

      Eliminar

AYÚDAME A ACREDITAR LAS FOTOS DEL BLOG

AYÚDAME A ACREDITAR LAS FOTOS DEL BLOG
Imagen diccionario: Dani Torrent